
Neuquén tiene su edificio sustentable con certificación LEED Oro

Entre las organizaciones que se dedican a establecer parámetros constructivos amigables con el medio ambiente, la más prestigiosa a nivel mundial es la certificación LEED (por su sigla en inglés Leadership in Energy & Environmental Design, que se traduce como líder en el desarrollo de acciones en el diseño de energía y medio ambiente). Se trata de un sistema de valuación desarrollado por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos.
Comparativamente, una certificación LEED tiene un valor semejante a la certificación de Normas IRAM o ISO, con un prestigio institucionalmente distinto (es más que un proceso ya que agrega la construcción) y refiere específicamente, a los sistemas de edificación realizados con materiales de bajo impacto ambiental de tipo ecológicos, reciclados, reciclables o extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo -como los materiales de origen vegetal y biocompatibles-, que no supongan toxicidad alguna para las personas y el medio ambiente.
LEED mide los resultados de acuerdo con 100 puntos que se obtienen en ocho categorías diferentes. Entre ellas: uso eficiente de agua, energía y atmósfera, de materiales, recursos y calidad ambiental interior.
La máxima calificación LEED es la certificación de Platino, a la que el organismo aspira alcanzar cuando finalice el proyecto de terraza verde que está previsto en su edificio y que responde, en parte, a requerimientos municipales. Cuanto esto se concrete, será el primero del país que poseerá una terraza verde proyectada y ejecutada únicamente con especies autóctonas.
La nueva sede del IJAN utilizó modernas técnicas de construcción como cerramientos vidriados tipo DVH, con cámara estanca de aire deshidratado y vidrio exterior con filtro solar -para mejorar el comportamiento térmico- y vidrio exterior con filtro solar y selección de artefactos de iluminación con tecnología led.
También, se implementó BMS (Building Managment System), un sistema de gestión de edificaciones compuesto por un software y hardware de supervisión y control que se instala en los edificios, para obtener mejores resultados de funcionamiento y mantenimiento de las instalaciones.
Se emplearon, además, griferías de corte automático que optimizan el consumo de agua paneles solares para provisión de energía que se conectan la red y la terraza verde con plantas autóctonas que -como se mencionó- está actualmente en construcción.
El ingeniero Ricardo Pullella, auditor de la obra y director provincial de Responsabilidad Social del IJAN, destacó “la amplia participación de todas las áreas del instituto, de su personal que, además de colaborar desde sus diferentes competencias con el proyecto, se ocuparon de redactar el Manual de Uso y Convivencia”. De hecho, la ubicación del edificio concuerda históricamente con sus inicios institucionales.
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