El silencio se apoderó de las mesas. Ya no se escucha el característico choque de las bolas de pool ni el murmullo de las charlas entre amigos que, de miércoles a domingos, daban vida a las noches en Plaza Huincul. Stone Pool, ese rincón que supo convertirse en un clásico para los vecinos de las dos ciudades, ha cerrado sus puertas.
La novedad llegó de la manera más fría y moderna posible: a través de las redes sociales. La semana pasada, una publicación en las cuentas oficiales del local confirmaba lo que nadie quería leer, el cese de actividades. Lo más desconcertante para la comunidad ha sido la ausencia de motivos un "hasta luego" o un "adiós" sin explicaciones aparentes que ha dejado a los clientes habituales llenos de interrogantes.
Stone Pool no era solo un bar con mesas de pool. Con el correr de los años, se había consolidado como un espacio de contención y recreación familiar. No era extraño ver grupos de amigos, parejas y familias enteras compartiendo un momento distendido, lejos de la estridencia de los boliches bailables. Era, en muchos sentidos, el último bastión de una actividad recreativa que ha ido desapareciendo de la comarca.
"Es una tristeza enorme. Era el único lugar tranquilo que quedaba para ir a jugar un rato y despejarse", comentaba un usuario en las redes, reflejando el sentir generalizado. Y es que, con este cierre, Plaza Huincul y Cutral Co pierden el único salón de pool que quedaba vigente, limitando aún más la oferta de esparcimiento nocturno para quienes buscan opciones más tranquilas y tradicionales.
Por ahora, las persianas están bajas y las luces apagadas. La comunidad, nostálgica por naturaleza, guarda la esperanza de que esto no sea un punto final, sino un punto y coma. Que sea una pausa temporal para reorganizarse y volver. Porque en las ciudades donde el viento sopla fuerte, los lugares de refugio y encuentro son esenciales, y Stone Pool, sin duda, era uno de ellos.
Ojalá pronto volvamos a pedir turno para una mesa, tiza en mano, celebrando el regreso de un clásico.