La clasificación de la Argentina a la final del Mundial no solo generó repercusiones deportivas. En Uruguay, el tradicional semanario Búsqueda publicó un duro editorial en el que cuestionó a los hinchas charrúas que apoyaron a Inglaterra en la semifinal y ensayó una profunda autocrítica sobre la relación de una parte de la sociedad uruguaya con los éxitos argentinos.
El texto firmado por Andrés Danza sostiene que, pese a la cercanía histórica, cultural y geográfica entre ambos países, muchos uruguayos viven los triunfos argentinos con incomodidad e incluso con hostilidad. "Después del triunfo de ayer miércoles, Argentina está otra vez en la final de un Mundial de fútbol. Podría ser una alegría para muchos orientales, pero no lo es. Al revés, lo sufren; están deseando que se desmoronen de una buena vez", afirmó el semanario.
La publicación comenzó su análisis recordando los vínculos históricos entre ambos pueblos. Evocó a los llamados "argentinos orientales", nombre con el que se identificaron los patriotas que impulsaron la independencia de la Provincia Oriental en 1825, y destacó que originalmente pretendían incorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
A partir de ese punto, el editorial se preguntó por qué una parte importante de los uruguayos siente una resistencia tan marcada hacia los triunfos de la Argentina. "La gran pregunta es por qué, de dónde viene esa especie de resistencia a los triunfos argentinos que se parece bastante al odio y a la envidia", planteó.
Para Búsqueda, la explicación no está únicamente en el fútbol. El artículo vinculó esa actitud con una cuestión más profunda relacionada con la identidad nacional uruguaya y con la relación histórica que el país construyó con sus dos grandes vecinos, la Argentina y Brasil. Según el semanario, existe una suerte de "complejo de hermano menor" derivado de la condición de Uruguay como un país pequeño situado entre dos potencias regionales.
"Somos un país pequeño, ubicado entre dos gigantes, como son Argentina y Brasil", señaló el artículo, que además recordó que el Estado uruguayo surgió como resultado de una negociación diplomática impulsada por el Reino Unido para establecer un territorio de equilibrio entre ambos países.
Sin embargo, el texto sostuvo que la rivalidad con la Argentina es muy superior a la que existe con Brasil y consideró que una parte de la responsabilidad recae en los propios uruguayos. En uno de los pasajes más contundentes, el semanario afirmó: "Somos un pueblo envidioso y desconfiado". Y agregó que esas características se vuelven especialmente visibles cuando la Argentina alcanza logros deportivos de gran repercusión internacional. "Como no nos va bien a nosotros no queremos que le vaya bien a ninguno de los que tenemos cerca", sostuvo el editorial.
La publicación también cuestionó la tendencia a refugiarse en las glorias del pasado, como los títulos mundiales obtenidos por Uruguay y la histórica victoria de Maracaná en 1950, mientras se evita una mirada crítica sobre el presente.
Según el texto, lo que hoy distingue a la selección argentina es una combinación de virtudes que Uruguay habría perdido en los últimos años. Entre ellas destacó "una resiliencia y una rebeldía admirables", además de "unión y autoestima elevada".
"Formó un equipo sólido, sin fisuras, en el que todos realmente creen en ellos mismos y tiran juntos para el mismo lado", señaló.
El editorial incluso fue más allá y planteó que un nuevo título mundial argentino podría ser positivo para Uruguay. "Estaría bueno que los argentinos vuelvan a ser campeones del mundo", escribió el autor, quien sostuvo que eso demostraría que el éxito deportivo es posible en la región y que podría servir como aprendizaje para los uruguayos.
Hacia el final, el texto retomó las históricas tensiones entre ambas orillas del Río de la Plata y concluyó con una crítica a quienes dedican más energía a observar los fracasos ajenos que a corregir los propios problemas.
"Les deseamos el mal en lugar de intentar saber por qué les va tan bien. Los envidiamos en lugar de aprender de ellos", afirmó el semanario. Y cerró con una reflexión que resume el espíritu de todo el editorial: "Por más cerca que estemos, somos nosotros los que nos ubicamos cada vez más lejos".