La competitividad de una agroindustria ya no se construye únicamente en los campos de cultivo, las plantas de producción o los mercados de exportación. Hoy también se define en los espacios donde se diseñan las reglas del comercio internacional, se discuten los nuevos marcos regulatorios y se construyen los consensos que marcarán el futuro de las cadenas productivas.
En ese escenario, el Tequila no puede limitarse a ser una categoría reconocida a nivel mundial; debe ser también un actor con voz propia en las conversaciones internacionales donde se debaten temas que inciden directamente en su desarrollo, como la protección de las denominaciones de origen, el comercio internacional, la sostenibilidad, el consumo responsable, la innovación y el combate al comercio ilícito.
La participación de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT) en la Asamblea General y Reunión Anual de la World Spirits Alliance (WSA), celebrada en Ginebra, Suiza, representa precisamente esa visión. La WSA reúne a las principales asociaciones nacionales de bebidas espirituosas del mundo para analizar los retos comunes del sector y construir posiciones conjuntas frente a los desafíos globales.
La presencia de México en este foro responde al peso estratégico que hoy tiene el Tequila en el escenario internacional. Más que una bebida emblemática, representa una categoría con reconocimiento global, protegida por su Denominación de Origen, respaldada por un sólido sistema de certificación y trazabilidad, y presente en más de 120 países. Cada botella que cruza nuestras fronteras lleva consigo no solo un producto de calidad, sino también el trabajo de miles de personas que integran una cadena productiva profundamente vinculada al desarrollo económico, social y cultural de México.
Participar en estos espacios significa formar parte de las conversaciones donde se construyen las condiciones que darán forma al comercio internacional de los próximos años. Las decisiones que ahí se analizan impactan aspectos tan diversos como la protección de las indicaciones geográficas, los estándares regulatorios, las políticas de sostenibilidad, la innovación, el combate a la informalidad y la defensa de mercados cada vez más competitivos.
La representación internacional adquiere una relevancia aún mayor en un contexto caracterizado por nuevas tensiones comerciales, mayores exigencias regulatorias, transformación de los mercados y consumidores cada vez más informados. A ello se suma la reciente modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea, que fortalece la protección jurídica del Tequila y abre una nueva etapa para consolidar su presencia en uno de los mercados más relevantes para la categoría.
Posicionar al Tequila ya no significa únicamente preservar su calidad o proteger su Denominación de Origen. Significa también participar activamente en los espacios donde se construyen las reglas que determinarán el futuro del comercio global. La voz de México debe estar presente allí donde se discuten las decisiones que impactarán el desarrollo de una de las agroindustrias con mayor prestigio internacional.
La historia del Tequila demuestra que el liderazgo se construye con trabajo, visión y unidad. Mantener ese liderazgo exige hoy algo más: una presencia activa en las estrategias que determinarán el rumbo de las bebidas espirituosas.
*Directora General de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera