Un mes del terremoto en Colombia: más de 300 muertos, miles de damnificados y el reto de volver a empezar

2026-09-09 01:11:29 - MUNDO

Un mes después de que un terremoto de magnitud 7,4 sacudiera Colombia, el país comienza a dejar atrás la fase más inmediata de la emergencia y enfrenta ahora uno de los desafíos más complejos: reconstruir aquello que el movimiento de tierra destruyó y recuperar las condiciones de vida de miles de personas afectadas.

El sismo se registró a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto y dejó, según las cifras oficiales disponibles, al menos 331 personas muertas y 4.519 heridas. Pero la emergencia es aún más extensa: 36.336 viviendas fueron destruidas y otras 201.010 resultaron dañadas. A esto se suman afectaciones en 400 centros de salud, 4.292 centros educativos, 5.600 centros comunitarios, 468 vías, cinco aeropuertos, 140 acueductos y 104 puentes.

Personal de emergencia traslada a un herido cerca del lugar de un edificio dañado tras un terremoto en Pereira, Colombia, el 10 de agosto de 2026.

 

Al cumplirse un mes, la reconstrucción ocupa el centro de la agenda política, económica y social del país.

Y es que el terremoto también interrumpió servicios esenciales, afectó escuelas, golpeó la actividad económica y profundizó las dificultades de comunidades que ya enfrentaban pobreza, desplazamiento, disputas territoriales y falta de infraestructura.

La primera etapa después del terremoto estuvo marcada por la búsqueda de personas desaparecidas, la atención de los heridos y la asistencia a quienes habían perdido sus viviendas. Un mes después, esa dinámica cambió.

Margarita Ramírez, coordinadora regional de la ONG Ayuda en Acción Colombia para los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, explicó a France 24 que el país ya no se encuentra en el mismo escenario de las primeras horas y días posteriores al sismo.

"Ya no estamos en un frente de una respuesta inmediata, sino que estamos en el reto de la recuperación", señaló.

Ese cambio de etapa plantea un desafío importante, dado que la recuperación exige respuestas de mayor duración: reconstruir viviendas, recuperar escuelas y centros de salud, restablecer servicios, recuperar empleos y garantizar que las comunidades puedan volver a desarrollar sus proyectos de vida.

 

Según las cifras mencionadas por Ramírez, los 42 municipios del departamento del Valle del Cauca, registraron afectaciones significativas y unas 314.000 personas resultaron damnificadas, de acuerdo con los registros de emergencia citados por la organización.

El departamento contabiliza además 163 personas fallecidas. Cali, su capital, concentra una parte importante de esas pérdidas: 154 personas murieron allí como consecuencia del terremoto.

La emergencia también dejó a miles de familias en una situación de incertidumbre. En Cali, 52.809 familias solicitaron una evaluación de daños o se declararon afectadas por el sismo, mientras que 45.139 ya fueron reportadas como damnificadas. Además, 492 personas permanecen en alojamientos temporales mientras las autoridades avanzan en la búsqueda de soluciones habitacionales.

La transición hacia la reconstrucción inicia en esa ciudad con los edificios que deben ser demolidos porque ya no pueden permanecer en pie.

La ciudad comenzó las demoliciones de algunas de las estructuras afectadas por el terremoto y el primer edificio intervenido fue el María Mercedes Lloreda, ubicado en el barrio Cuarto de Legua, en el sur de la ciudad, uno de los sectores más golpeados por el sismo.

Una imagen tomada con un dron muestra a los rescatistas buscando sobrevivientes entre edificios destruidos tras un terremoto en Cali , Colombia , el 12 de agosto de 2026.

 

El edificio tenía 22 viviendas de aproximadamente 80 metros cuadrados cada una. Durante el terremoto, el primer piso colapsó y provocó la muerte de Elsa Valencia Giraldo, de 84 años.

Según explicaron las autoridades locales, la demolición se realiza exclusivamente con maquinaria, debido al riesgo que implica el uso de artefactos explosivos para las construcciones cercanas. Las autoridades identificaron inicialmente once inmuebles que deberán ser demolidos.

El procedimiento fue definido por las autoridades como una "construcción a la inversa": los trabajos comienzan desde la parte superior del edificio y avanzan pieza por pieza hacia abajo. Los residuos son posteriormente retirados en camiones.

Un hombre pasa en bicicleta junto a un edificio dañado por un terremoto en Cali , Colombia , el 10 de agosto de 2026.

 

Sin embargo, la decisión de demoler es uno de los momentos más delicados para las familias que perdieron sus viviendas.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, aseguró que el proceso se realiza teniendo en cuenta a las personas afectadas y que las futuras viviendas de la etapa de reconstrucción estarán destinadas principalmente a quienes vivían en los edificios demolidos y a las familias que perdieron sus hogares por el terremoto.

En distintas regiones del país, la emergencia se superpuso a problemas que ya existían. Cómo es el caso de los indígenas wounaan de la comunidad Jooin garim chaain, en una zona rural de Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca.

Las 35 familias que integran este cabildo ya habían atravesado una experiencia traumática: trece años atrás fueron desplazadas de manera forzosa por temor al reclutamiento de la guerrilla.

Y el terremoto del 10 de agosto volvió a colocarlas frente a una situación de emergencia. El movimiento de tierra destruyó el único colegio de la comunidad y los dos pozos sépticos que utilizaban para los desechos de los baños.

 

La escuela era una infraestructura precaria, dado que estaba hecha con tablas de madera y láminas de plástico utilizadas como paredes. Era el único espacio educativo disponible para los niños de la comunidad.

Oliverio Perdiz, líder de los wounaan, explicó a la agencia EFE que las consecuencias del terremoto alcanzaron diferentes dimensiones de la vida cotidiana: alimentación, vivienda, empleo y relaciones sociales. Y también destacó la ausencia de espacios para que los niños puedan jugar y desarrollarse mientras las clases permanecen suspendidas.

Además, en los habitantes de esa comunidad, hay miedo. Perdiz dijo que el terremoto dejó secuelas psicológicas entre quienes nunca habían experimentado algo similar y ahora viven con el temor de que la tierra vuelva a temblar.

Las cifras oficiales ayudan a graficar la magnitud material del terremoto, pero resultan insuficientes para explicar todas sus consecuencias.

Una vivienda destruida puede contabilizarse, pero el miedo, la incertidumbre y la pérdida de seguridad son problemas difíciles de cuantificar.

Para Ramírez, la salud mental constituye uno de los desafíos que deben atender al momento de acompañar la reconstrucción física. En Cali, incluso quienes no sufrieron directamente la destrucción de sus viviendas o la pérdida de familiares, han experimentado el trauma de vivir en una ciudad afectada.

"Ha sido un evento que nos ha afectado y nos ha marcado como ciudad", explicó.

Personas afectadas por el terremoto preparan comida en una hoguera improvisada en un campamento de refugio temporal en el Parque Olaya Herrera en Pereira, Colombia, el 13 de agosto de 2026.

 

La respuesta humanitaria, por ello, no puede limitarse a la entrega de bienes materiales. Desde la organización Ayuda en Acción, según relata Ramírez, una de las primeras estrategias fue desarrollar mecanismos de acompañamiento, escucha y orientación activa para las personas vinculadas con sus proyectos.

La atención a la salud mental, comenzó en las primeras horas posteriores a la tragedia, siendo los encargados de brindar ayuda, quienes empezaron a recibir asistencia psicológica bajo una premisa: no es posible cuidar a otros sin cuidar también a quienes están atendiendo la emergencia.

Por lo que, desde el primer momento, según explicó Ramírez, se implementaron estrategias de acompañamiento socioemocional y psicosocial, y se desarrollaron herramientas de bienestar emocional, con actividades dirigidas, por ejemplo, a niños y niñas.

La gente asiste al funeral de Sergina, María Dalila y Fanny Moncada, tres hermanas que murieron durante un terremoto, en Pereira, Colombia, el 13 de agosto de 2026.

 

"Vamos a reconstruir una ciudad en infraestructura", planteó Ramírez, pero también será necesario reconstruir "una ciudad en tejido social".

Sin embargo, Ramírez subrayó que ante la pérdida material o de un familiar, muchas veces la salud mental pasa a un segundo plano, cuando debería estar en el centro de la atención. "No es fácil, porque la salud mental no es un tema que todas las personas identifiquen como una prioridad, más aún cuando hay personas con con sus viviendas caídas, que no saben en dónde van a dormir en la noche" explicó y añadió que "eso es una urgencia que hay que atender".

Mientras Cali comienza a retirar estructuras que quedaron comprometidas, el Gobierno colombiano anunció una estrategia de reconstrucción de mayor alcance en el epicentro del sismo y una de las regiones más olvidadas de Colombia: el Chocó.

El presidente Abelardo de la Espriella anunció el lunes 7 de septiembre un "Plan Marshall" para ese departamento, con el objetivo de impulsar una transformación estructural que vaya más allá de la reparación de los daños provocados por el terremoto.

La iniciativa contempla cinco ejes: inversión privada, modernización de la infraestructura vial y portuaria, formalización productiva, incentivos fiscales y desarrollo turístico sostenible.

 

"Llevo meses hablando del Plan Marshall para el Chocó. No es un esfuerzo menor, es un propósito tremendamente ambicioso que exige voluntad política, recursos y capacidad de ejecución para comenzar a cambiar el destino de este departamento", dijo De la Espriella.

Según el Gobierno colombiano, la reconstrucción puede convertirse también en una oportunidad para transformar las condiciones económicas de una de las regiones históricamente más vulnerables del país, que ahora también sufre las consecuencias del terremoto.

Entre los proyectos, está la posibilidad de retomar los estudios para determinar la viabilidad de un canal interoceánico que se integre a un corredor ferroviario y conecte un puerto de aguas profundas en el litoral Pacífico del Chocó con el mar Caribe, en Antioquia.

El plan incluye además un paquete de inversiones de un billón de pesos colombianos (unos 318 millones de dólares), destinado a infraestructura vial y aeroportuaria. De acuerdo con el Gobierno, los recursos serían financiados en partes iguales mediante el mecanismo de obras por impuestos y aportes directos del sector privado.

Pero esta reconstrucción también busca alcanzar a quienes perdieron sus medios de vida. Por lo que el Gobierno anunció un aporte de 5.000 millones de pesos (unos 1,5 millones de dólares) destinados a capital semilla para mil emprendedores afectados por el terremoto.

En tanto, el componente turístico contempla además la construcción de un malecón en Quibdó, la capital del departamento, y proyectos destinados a potenciar el turismo en Nuquí y Bahía Solano, en el litoral Pacífico.

"Aquí está el Chocó, vengan más, conozcan sus posibilidades, inviertan, les vamos a dar toda la protección física y jurídica, produzcan, generen empleo y ganen dinero aquí", dijo el presidente a los empresarios que estuvieron presentes en el anunció del plan de reconstrucción.

El jefe de Estado ya había anticipado su idea de aplicar este "Plan Marshall" el pasado 14 de agosto durante su segunda visita al departamento, cuatro días después del terremoto.

Con EFE, Reuters y medios locales.

Fuente: france24.com
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