El capitán de la selección argentina, Lionel Messi, celebró a puro pulmón el agónico triunfo de la Argentina frente a Inglaterra por 2 a 1 para meterse en la final de la Copa del Mundo. Luego de que el árbitro diera el pitazo final, el astro argentino se acercó a una de las cámaras de televisión y gritó "¡Vamos!".
Previamente, había estado de rodillas sobre el campo de juego. Desde allí, se fundió en un abrazo con Nahuel Molina primero y luego con Rodrigo de Paul, su amigo, su compinche, al que le susurró unas palabras al oído.
El diez no fue el único que no pudo contener la emoción producto de la épica remontada del conjunto de Lionel Scaloni. Lautaro Martínez, quien convirtió el segundo tanto, rompió en llanto mientras hablaba con la prensa.
"No sé la verdad... Es muy fuerte. Es muy fuerte de verdad. Desde la primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol", dijo el Toro mientras un río de lágrimas brotaba de sus ojos.
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